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Juan Antonio Corretjer: sus poemas de tema taíno

Bohiques/Behiques

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Juan Antonio Corretjer, controversial poeta puertorriqueño dedicó parte de su extraordinaria obra poética al tema taíno.
 
El sexteto mitológico-taíno de Juan Antonio Corretjer
por Sonia M. Rosa
 
         Hemos escogido la poesía de Juan Antonio Corretjer, por su visibilidad y permanencia. La poesía de Corretjer trascendió la Generación  del Treinta  y   ha llegado a ser amada por  el pueblo  durante tres generaciones literarias hasta llegar fuerte y vigente al siglo XXI. Este controvertido autor es en nuestra opinión el más completo y destacado poeta puertorriqueño  de  todo lo mitológico taíno 1. Logra una interpretación espectacular que alborea un renacer y una transformación en un plano trascendental al mito.

 

El título de su primer poemario, que es también el que corresponde a la última composición del libro, subraya otra constante de su poesía: el tema indígena que culmina en Yerba Bruja. (1957) Sin embargo, Corretjer no intenta la mera evocación de un pasado ya remoto. Según el mismo ha declarado, lo que desea es actualizar el mundo indígena, ’hacer visible el resplandor de la imaginación india presente en la nuestra’. La presencia indígena es parte del inconsciente colectivo puertorriqueño. No es algo distante, sino vivo y presente. De esta manera, Corretjer se inspira en sus leyendas, sus mitos y creencias. Además, el indio es el primer habitante y el primer desposeído de la tierra. El puertorriqueño hereda su amor a la tierra y su sentimiento de desposesión. Tambien se hereda su rebeldía. (Acevedo 51)

 

         Cuando se menciona el nombre Juan Antonio Corretjer, se piensa rápidamente en un hombre apasionado por un ideal político. La vida de Corretjer fue una de grandes pasiones, era un hombre que vivía en blanco  y negro porque él veía sus creencias  con la pasión del que mira el bien y el mal. El poeta, el dueño de la palabra y el autodidacto conocedor de la mitología taína, nunca fue tan reconocido como lo fue su alter–ego,  el líder del Partido Nacionalista Puertorriqueño  y en sus últimos años de vida  de los Macheteros, grupo radical de la  izquierda nacionalista puertorriqueña que predica la  lucha armada. Juan Antonio Corretjer nació en 1908 y murió en 1988. Cultivó  en sus inicios el verso de corte modernista, luego se nota una transformación o renovación vanguardista, neocriollista en su poesía que la hace más ágil y concisa:

 

Su actualización del mundo indígena subraya otra constante. La patria no es solo geografía, sino tambien historia compartida. De hecho, en muchos de sus poemas, la geografía se convierte en el espacio que vincula a todos los que han contribuido a la dolorosa formación del pueblo puertorriqueño. (Acevedo 51)

 

Podemos definir a este complejo hombre con sus propios versos, ya que este poema de su pluma  al que el muy original Corretjer no le dio título lo describe con elocuencia.

 

Para este oficio de amor, nací poeta,

Para mostrar, a la luz del cielo amado,

cuando la maldición mancha la tierra

y el crimen va por montes desatado,

¡como llama a mi pecho la poesía

y yo canto y pólvora contesto!

El canto pongo a repicar la ira,

Pólvora en cada silaba del verso.

 

Veamos pues,  lo que hemos denominado como el sexteto mitológico-taíno de poesía corretjiana. Estos seis poemas recogen un nuevo y milenario mito, motivado por un idealismo apasionado y son los cinco poemas que más se acercan a  los mitos recogidos por Pané. En su poema La tierra Corretjer vuelve a narrar el cosmogénesis y el diluvio. Siguiendo fielmente La relación acerca de las antigüedades de los indios de Pané pero, a la misma vez, tomándose libertades creativas, versa un mito nuevo y antiguo. Este es un extenso poema escrito en métrica asonantada dotado  de una gran musicalidad y vocabulario sencillo. La tierra, como él narra en los versos 3  y 4, era inmensa y ancha y en ella se destaca la montaña sagrada. Sabemos que está refiriéndose a Cacibajagua, pero él no la  menciona por su nombre. Es tan acertada y cercana esta versión al mito transcrito por Pané que muchos eruditos han citado errónea mente detalles del verso de Pané como provenientes de la pluma de Corretjer y viceversa.  Una de esas mínimas diferencias  estriba en la diferencia calabaza/higüera entre el poema y el mito. Pané escribió sobre una higüera mortuoria que guardó los restos de Yayael  y que fue desperdigada accidentalmente por uno  de los cuatrillizos Caracaracol. Corretjer transformó la higüera en una calabaza monumental y mágica. Corretjer, al reemplazar  la higuera por una calabaza,  omitió y minimizó toda la violencia entra Yaya y su hijo Yayael.

 

Entre las libertades creativas que se toma el  poema  está el analogar el mito del diluvio con el acontecimiento terrible  que fue el temblor de 1918 en Puerto Rico. Corretjer nos pinta un diluvio benévolo que limpia y renueva a una raza. Luego de esta analogía el autor regresó de lleno al mito del diluvio taíno y presenta al lector  la lucha entre el bien y el mal en los versos veintidós al veintiséis. En esos mismos versos transluce cierta influencia cristiana. Corretjer presenta la competencia entre dos hombres que representan al bien y  al mal, es un dúo muy similar al Caín y Abel bíblicos.

 

 Concluye el poema con el nacimiento de una isla que es la cima de la montaña sagrada. En estos postreros versos Corretjer alude a Itaca, la isla de las añoranzas del héroe mítico Ulises. En  el clásico de la literatura universal La Odisea, Ulises, ya de regreso a su patria Itaca, resistió la trampa que le impusieron los dioses y  sobrevivió  a los cantos de  las sirenas. Ulises ordenó a su tripulación tapar sus oídos y  que lo amarrara al palo mayor para evitar arrojarse al mar, ignorando efectivamente los tractivos cantos de las sirenas. En los verso setenta y dos y setenta y tres Corretjer concluye su extenso poema mitológico aseverando que la isla que se formó luego del diluvio no fue la mítica Itaca. Fue algo mejor, la preciosa isla borincana.

 

 

La tierra

 

Por Juan A. Corretjer

 

 1Por la mitología Arauca

 2Que de areyto le llegara a Ramón  Pané, y éste nos relatara:

 3En el principio era la Tierra. Y la Tierra era ancha.

 4Erase una inmensa y única tierra ancha.

 5En mitad de esta Tierra se erguía una montaña.

 6Y esta montaña era la más grande y más alta montaña.

 7Jamás el  ojo humano vio igual o parecida montaña.

 8Creció en la cumbre de la montaña un árbol de gigantesca rama.

 9Y era este árbol de altura más titánica.

10Jamás el ojo humano vio igual o parecida planta.

11Y al pie de este árbol, en la inmensa montaña,

12Nació una mata de calabazas.

13Era una gigantesca mata de calabazas.

14En la cumbre de la montaña más alta,

15Es donde crecía el árbol de las más gigantescas ramas,

16Nació esta mata, la más grande mata de calabazas.

 17Sus raíces hundió en la genésica Montaña,

18 Y extrayendo todas sus secretas fuentes mágicas

19 Fue única en su fruto: en todos los tiempos la más grande calabaza.

20 Jamás el ojo humano vio igual o parecida calabaza.

21 Y sucedió que un día aquella calabaza

22 Fue vista desde lejos por la pupila humana.

23 Desde lejos, dos hombres, atentos, la miraban.

24 He aquí la ambición buena. Y he aquí la ambición mala.

25 El uno para el bien de la tribu la tomara.

26 El otro par así, que para nada más la deseaba.

27 Por un lado de la pendiente el uno. El otro por la opuesta halda.

28 Llegados a la cima, cuando el sol más hermoso brillaba.

29 Y el viento en la maleza dulcemente  arpegiaba, ambos hombres,

30 por su botín luchaban.

31 Y luchando, rompieron el bejuco de la calabaza.

32 La calabaza rodó cuesta abajo. De risco en risco rebotaba.

33 En el año 1918 tembló la tierra borincana.

34 Fue el once de octubre a las diez de la mañana. Una viga secreta en  35 nuestra armadura geológica quebróse, y un vasto rugido salió del

36 fondo de la patria.

37 Cuarteóse la tierra bajo las gentes empavorecidas.

38 En Mayagüez y en la región aguadillana

39 dio un salto atrás la mar encabritada.

40 Alejóse hasta considerable distancia

41 Y brinco luego sobre la playa.

42 Era como una joven yegua desbocada,

43 Roto el freno y la boca llena de lavaza.

44 Su pecho azul de sirena enajenada

45 dejándolo todo bajo el agua:

46 Calles, tumbas, domicilios y plazas.

47 Los boricuas que vimos la catástrofe mencionada

48 Apenas podemos imaginar la hecatombe de la mitológica calabaza.

49 Rodó cuesta abajo. De risco en risco rebotadas.

50 Hasta que, contra una roca de puntas

51 como lanzas se abrió en dos la calabaza.

52 He aquí que sobre aquel mundo que era solo tierra ancha

53 Rodó cubriéndole todo el mar que en la calabaza se ocultaba.

54 Y el espíritu de Bagua se movía por las aguas.

55 Su furia estaba desatada.

56 cubrió todo, lo arrasó todo con sus terribles garras,

57 Y cuando quiso reunir en un lugar las aguas,

58 Y lo árido y seco se mostrara,

59 Quedó, libre de mar, la cubre de la inmensa montaña:

60 Una isla selvosa, circundada

61 Del proceloso mar.

62 Pero, no. No es Itaca.

63 ¡Es la preciosa tierra borincana!

 

 

En Yerba Bruja se da un encuentro con el pasado ancestral, motivado quizás por el delirio que le permite a la voz relatora reconocer sus orígenes. Se trata de un viaje hacia el yo primitivo. El autor escribió estos versos sencillos  en primera persona y nos lleva a una travesía personal de supervivencia. Acerca de la sencillez de uso del lenguaje en los versos de Corretjer comenta Ramón Luis Acevedo:

 

Contrario a otros poetas de ese momento, no encontramos en él un intenso afán experimentalista, sino el moldear un lenguaje apto para la expresión de su mensaje y de su  peculiar interpretación  de la  poesía y la misión del poeta. Intenta bucear en lo propio, penetrar en lo profundamente autóctono. (50)

 

Yerba bruja es un planta medicinal que crece  bajo cualquier circunstancia, clima y calidad de terreno. Se le atribuyen cantidad de  poderes medicinales pero en exceso o para la persona sensitiva  puede ser venenosa. Existe un profundo simbolismo entre el título Yerba Bruja y la supervivencia de todo lo taíno. El autor sólo mencionó la planta en el tercer verso de su poema, cuando ésta se enreda al pie del guerrero y quizás por algún efecto de sus componentes (¿toxinas?) la reacción descrita en el verso cuatro es “sentir pesada la lengua”.   Corretjer comparó al guerrero con la yerba bruja. No es ésta una comparación explícita, solo el conocedor de la tenacidad de esta planta silvestre puede ver el paralelismo con la fortaleza de la raza taína y por ende de la raza puertorriqueña.

 

En los versos catorce y quince el autor unió el misticismo de la yerba bruja con el de la cohoba cuando menciona el “humo sagrado que hace la boca profeta”. La cohoba era la yerba alucinógena que utilizaban los behíques para enajenarse y alcanzar contacto con los dioses. Ese humo sagrado era de uso exclusivo  de ellos y es por eso que concluimos que el personaje de este poema no era un mero guerrero sacado de las filas de los naborías. Era un behíque transformado en guerrero o viceversa.  Era parte de la nobleza taína o un médico brujo apresurado para llegar a la ceremonia  del areíto.

 

Al llegar a la aldea luego de innumerables peligros, como sugiere la alusión a la flecha lanzada por un arco en el verso sexto, sabiendo que su pueblo está enfrascado en una guerra, el  taíno escucha la voz de alguien que le grita: -“Manicato”. No sabemos si esta persona  que el autor sólo describe utilizando el pronombre personal tú era hombre o mujer, pero los eventos de los últimos versos del poema nos hacen inferir que era una mujer. Manicato es una palabra a la que se le han atribuido diversos significados. Las crónicas de Simón y también las de Castellanos en Colombia mencionan el vocablo como uno utilizado por los nativos taironas. Los taironas eran los habitantes de la vertiente norte occidental de la sierra colombiana y manicato era la voz utilizada para describir a  un guerrero que llevaba una insignia especial de cabello colgada de la cintura para atrás.

 

Entre los taínos se dice que el vocablo manicato definía a una persona buena, esforzada, valiente y de buen corazón. También el vocablo está asociado a un rito de pureza y control por el que pasaban las mujeres taínas, cuando antes de su matrimonio eran  tentadas sexualmente por los hombres de la tribu. Cuando ellas resistían exitosamente gritaban la palabra manicato. Podemos especular, pues, que aquella persona que gritó manicato en el verso seis era la esposa del guerrero que le hacía saber que lo consideraba un  valiente y que ella había resistido pura  hasta su llegada. Al concluir el poema el guerrero se vistió de humanidad y dejó colgado en la puerta de su hogar su collar de piedra y procedió a descansar o simplemente a hacerle el amor a  su amada.

 

Yerba bruja

 

Por Juan A. Corretjer

1 Caminando por el monte

2 vi acercándose una estrella.

3 Yerba bruja me ató al pie.

4 Sentí pesada la lengua.

5 Debajo de los anones

6 un arco lanzó su flecha

7 que era rastro luminoso

8 de cucubano o luciérnaga.

9 Seguí andando, seguí andando

10 sin saber rumbo ni senda

11 A un clamor de seboruco

12 llegué al fin.

13 Froté la muesca

14 y aspiré el humo sagrado

15 que hace la boca profeta.

16 ¡Bateyes del Otuao

17 para la danza guerrera!

18 Tú gritaste, ¡Manicato!

19 Y yo, encima de la puerta,

20 cuando la noche acababa

21 colgué mi collar de piedra.

 

 

En Guanín la voz poética precisa los parámetros de su misión sobre el planeta; misión inherentemente atada a la lucha libertoria. El autor se  presenta como un guerrero poseedor de los símbolos de nobleza, dispuesto sobre todo y ante todo a morir. Precisa este poema  escrito  en tan pocas palabras  la descripción de la crisis del héroe arquetípico previo a su  jornada. Este poema recoge el sentir de un héroe abrumado por el peso de su responsabilidad, pero dispuesto a asumir su liderato. El guanín es el símbolo que lo identifica como a un noble pero también es su sentencia de muerte.

 

Este poema es  de corte minimalista  y está magistralmente escrito, en solo dos estrofas y ocho versos.  Fue diseñado por su autor en versos de arte menor con una mezcla de asonancia y consonancia en una rima: abcb, defe. La consonancia siempre está presente en la segunda y cuarta línea del verso.

 

 

Guanín

 

Por Juan A. Corretjer

 

1 Porque me pusiste al pecho

2 este guanín relumbrante,

3 he de andar, el hacha en mano,

4 y la muerte por delante.

5 Mano que unciste a mi cuello

6 el guanín del batallar:

7 con mi cemí, con mi flecha,

8 ¡conmigo te enterrarán!

 

 

Pictografía es un llamado a asumir la responsabilidad histórica de defensa patria que se le ha dado al pueblo puertorriqueño. Es la responsabilidad que viene atada al título de nobleza, que imparte honor y respeto pero que también trae consigo el peso del deber inexorable  de morir por la patria. Nos parece que la mención de las piedras viene cargada de un simbolismo asociado a la eternización de los petroglifos y que aunque en realidad no comprendemos a ciencia cierta lo que se lee en los mismos, solo será cuestión de tiempo el descifrar los mensajes que nos dejaron nuestros antepasados  en estas rocas. Mensaje que como bien dijo el poeta permanecerá porque “nadie podrá borrar lo que se ha escrito en piedra.”

 

 

Pictografía

 

Por Juan A. Corretjer

 

1 Caía un sol todo Borinquen sobre

2 mi frente descubierta.

3 Yo me acerqué en silencio, conmovido,

4 hasta esa hipnosis que grabó una estrella,

5 no sé en que ardiente areyto de presagio,

6 para que esta mañana se leyera.

7 -Recoge tu destino, borincano,

8 en esta luz que se ha tornado pétrea.

9 Ni sol, ni lluvia; ni traición, ni nada,

10 podrá borrar lo que se ha escrito en piedra!-

 

 

En Inriri Cahuvial se sugieren dos mitos: el de los hombres que descendieron de los árboles y el de la creación de las mujeres por intervención del pájaro carpintero. Llama la atención que el poeta adoptó el papel de este último, lo cual impregna de sensualidad sus versos. Corretjer transformó todo el mito de la creación del sexo de las mujeres en un sutil acto sexual entre el batir de alas, la noche clara y la quemazón alucinante en un ambiente selvático iluminado por la suave luz de los cucubanos. Es este un juego de palabras embriagadas de una hermosa sensualidad.

 

Inriri Cahuvial

 

Por Juan A. Corretjer

 

1 Envuelta en un remolino

2 De alas, te vi primero,

3 Vi el resplandor de tus ojos

4 Y vi tu pelo.

5 Cabellera de noche clara

6 Con tabonucos vueltos luceros, vueltos cometas:

7 Y ojos en los que arden llanos y cerros

8 Con quemazones alucinantes

9 De cucubanos revoloteando sobre un espejo.

10 Borrando todo sobre mi frente

11 Pasó un recuerdo que ya no era solo recuerdo.

12 Llevando todo consigo, todo,

13 Pasó una ráfaga que ya no era solo viento.

14 Bajo tu pelo, bajo tu frente, bajo tus ojos,

15 Que no eran ojos, ni era ya frente, ni aun en pelo,

16 Sino ramaje, sino rocío que me miraba desde las hojas:

17 Hacia esa forma que era tu tronco siendo tu cuerpo,

18 Se fue volando lo que yo era, lo que yo he sido:

19 Con las dos alas, y con las unas, y con el pico del carpintero.

 

La Generación literaria de los  1960 se apoderó de esta poesía de Corretjer  y la rescató del olvido. Este grupo de escritores estaba comprometido con el cambio  y la justicia social. De sus filas se levantó el movimiento denominado Nueva Trova que  transformó poemas que solo leía la elite intelectual en canciones profundamente motivadoras  para las masas.

 

Cuando Roy [Brown} comenzó a musicalizar los poemas de Juan Antonio Corretjer la canción protesta puertorriqueña dio un salto cualitativo. Aún recuerdo cuando dio el concierto Distancias junto a los guitarristas Miguel Cubano y José González. De ahí surgió En la vida todo es ir y Oubao Moin, una especie de cantar épico de la puertorriqueñidad. (Pérez  2001)

 

Como bien mencionara Silverio Pérez una de las favoritas de aquella época fue el Oubao Moin de Corretjer. Con la bendición del autor, integrantes  del movimiento,  incluyendo a Roy Brown y Haciendo Punto musicalizaron éste y otros poemas, y con su musicalización eternizaron el grito de dolor del indio al ver su tierra transformada en  oubao moin, derramamiento de sangre.

 

Este extenso poema de treinta y cinco versos casi totalmente consonantes comienza utilizando la topografía. En los primeros tres versos el lugar físico que describe el autor comprende los linderos de los ríos Cibuco, Corozal y Manabuatón. La descripción es casi como un cuadro pintado ante los ojos del lector. Tres ríos ensangrentados, tres ríos en los que los conquistadores buscaron oro. El autor luego de pintarnos esa dramática imagen procede a describir los árboles y utilizó para ello la epístrofa  “está ensangrentada” que ha sido vital en toda la estrofa.

           Corretjer le presenta el lector una cronografía del dolor experimentado por  los taínos, africanos y españoles. Esta cronografía comienza en el verso nueve y concluye en el diecisiete.  Es una conglobación y gradación de argumentos y pruebas para que el lector determine que todas estas razas son dignas de nuestra alabanza. En las últimas dos estrofas del poema que comprenden los versos diecinueve al veintinueve se presenta un uso constante y bien logrado de la enalepsis “gloria a estas manos”, concluyendo cada verso con la epístrofa “porque trabajan”. De nuevo el poeta utiliza la conglobación de argumentos y pruebas en una gradación casi sinfónica como un réquiem de amor a las razas que se sacrificaron en el pasado. Concluye el cadencioso poema en un epifonema exclamativo y profundo, regalándolo a toda esta mezcla de razas en un paroxismo un doble grito de alabanza.

 

Oubao Moin

 

Por Juan Antonio Corretjer

1El río de Corozal, el de la leyenda dorada.
2La corriente arrastra oro. La corriente está ensangrentada.
3El río Manataubón tiene la leyenda dorada.
4La corriente arrastra oro. La corriente está ensangrentada.
5El río Cibuco escribe su nombre con letra dorada.
6La corriente arrastra oro. La corriente está ensangrentada.
7En donde hundió la arboleda su raíz en tierra dorada
8allí las ramas chorrean sangre. La arboleda está ensangrentada.

9Donde dobló la frente india, bien sea tierra, bien sea agua,
10bajo el peso de la cadena, entre los hierros de la ergástula,
11allí la tierra hiende a sangre corre el agua ensangrentada.
12donde el negro quebró sus hombros, bien sea tierra o bien sea agua,

13y su cuerpo marcó el carimbo y abrió el látigo su espalda,
14allí la tierra hiende a sangre corre agua ensangrentada.
15Donde el blanco pobre ha sufrido los horrores de la peonada,
16bajo el machete del mayoral y la libreta de jornada
17allí la tierra está maldita, corre el agua envenenada.

18Gloria a esas manos taínas porque trabajaban.
19Gloria a esas manos negras porque trabajaban.
20Gloria a esas manos blancas porque trabajaban.
21De entre esas manos indias, negras, blancas,
22de entre esas manos nos salió la patria.
23Gloria a las manos que la mina excavaran.
24Gloria a las manos que el ganado cuidaran.
25Gloria a las manos que el tabaco, que la caña, y el café 26sembraran.
27Gloria a las manos que los caminos trabajaran.
28Gloria a las manos que las ruedas giraran.
29Gloria a todas las manos de todos los hombres y mujeres que 30trabajaran.

31Y gloria a las manos, a todas las manos que hoy trabajan
32porque ellas construyen y saldrá de ellas la nueva patria 33liberada!
34¡La patria de todas las manos que trabajan!
35Para ellas y para su patria, ¡alabanza!, ¡alabanza!

 

         La retórica taína ha sido utilizada como un grito de lucha por los grupos nacionalistas, siempre que la situación política lo amerita.  La figura del indio se ha ensalzado como la de un héroe dispuesto a morir antes que perder su identidad y libertad, siendo elevada al rango de arquetipo. En la encrucijada actual que vive Puerto Rico sobre la utilización de la isla municipio de Vieques como campo de tiro de la Marina de Estados Unidos, hemos visto otro de esos ciclos. Ha   renacido la retórica de lucha taína,  la repetición de leyendas como la de Becerrillo y Hatuey, y la utilización de los poemas de Corretjer como grito unificador de lucha. Éste fue el caso en un concierto de recaudación de fondos Pro Vieques en que el poema / canción Oubao Moin se convirtió en el cimiento de unificación y punto culminante:

 

El momento más emotivo del concierto se produjo cuando todos los artistas se unieron para  interpretar el poema de Juan Antonio Corretjer, Oubao Moin, en una innovadora versión que  mezcló los tres géneros de las bandas principales del evento; reggae, rock y nueva trova. Sin duda fue una noche mágica que quedará grabada en el corazón de todos los

que estuvimos allí. (Gómez 2000)

 

Es sumamente interesante el ver cómo estos versos no pierden su vigencia y cómo jóvenes de nuevas generaciones los hacen suyos, manteniendo vivo el sentimiento y la literatura de tema taíno.



1 En su tesis de maestría titulada: Juan Antonio Corretjer: cuentos de un poeta nacional  Adalberto Correa Negrón se adentra a fondo en  los cuentos mitológicos de este gran autor y presenta un análisis muy completo de su  vida y obra.
 
 
 
Bibliografía

Acevedo Ramón Luis. "Ensayo Preliminar." Prefacio. Antología general de la poesía puertorriqueña. Laura Ríos. Santo Domingo, República Dominicana: Editorial Punto,1982. (50-51)

Pérez Silverio. ENDI. "En la vida todo es ir." 19 de junio de 2001. El Nuevo Día Interactivo. 19 de junio de 2001 <http://www.endi.com>.

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Yerba bruja

Por Juan Antonio Corretjer

Caminando por el monte
ví acercándose una estrella.
Yerba bruja me ató al pie.
Sentí pesada la lengua.

Debajo de los anones
un arco lanzó su flecha
que era rastro luminoso
de cucubano o luciérnaga.

Seguí andando, seguí andando
sin saber rumbo ni senda.

A un clamor de seboruco
llegué al fin.
Froté la muesca
y aspiré el humo sagrado
que hace la boca profeta.

¡Bateyes del Otuao
para la danza guerrera!

Tú gritaste, ¡Manicato!
Y yo, encima de la puerta,
cuando la noche acababa
colgué mi collar de piedra.

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Guanín

por Juan Antonio Corretjer

Porque me pusiste al pecho
este guanín relumbrante,
he de andar, el hacha en mano,
y la muerte por delante.

Mano que unciste a mi cuello
el guanín del batallar:
con mi cemí, con mi flecha,
¡conmigo te enterrarán!

Pictografía

 por Juan Antonio Corretjer

Caía un sol todo Borinquen sobre
mi frente descubierta.

Yo me acerqué en silencio, conmovido,
hasta esa hipnósis que grabó una estrella,
no sé en que ardiente areyto de presagio,
para que esta mañana se leyera.

—Recoge tu Destino, Borincano,
en esta luz que se ha tornado pétrea.
Ni sol, ni lluvia; ni traición, ni nada,
podrá borrar lo que se ha escrito en piedra!—

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Nota biográfica:
 
Juan Antonio Corretjer Montes nació en Ciales, Puerto Rico. Su afilición política a la causa de la independencia de Puerto Rico lo convirtió en una controversial figura y sirvió muchos años de cárcel por mantener íntegros sus ideales.
 
Creemos que sus propias palabras son su mejor biografía y por eso incluímos este verso  donde el reconocido escritor se describe como un poeta.
 
" Para este oficio de amor, nací poeta.
Para mostrar, a la luz del cielo amado,
cuando la maldición mancha la tierra
y el crímen va por montes desatado,
Icómo llama a mi pecho la poesía y
yo canto y pólvora contesto.
El canto pongo a repicar la ira,
pólvora en cada sílaba del verso."
 
Juan Antonio Corretjer
 
 

Oubao-Moin

Por Juan Antonio Corretjer

El río de Corozal, el de la leyenda dorada.
La corriente arrastra oro. La corriente está ensangrentada.
El Río Manatuabón tiene la leyenda dorada.
La corriente arrastra oro. La corriente está ensangrentada.
El rio Cibuco escribe su nombre con letra dorada.
La corriente arrastra oro. La corriente está ensangrentada.
Allí se inventó un criadero. Allí el quinto se pagaba.
La tierra era de oro. La tierra está ensangrentada.
En donde hundió la arboleda su raíz en tierra dorada,
allí las ramas chorrean sangre. La arboleda está ensangrentada.
Donde dobló la frente india, bien sea tierra, bien sea agua,
bajo el peso de la cadena, entre los hierros de la ergástula,
allí la tierra hiede a sangre y el agua está ensangrentada.
Donde el negro quebró sus hombros, bien sea tierra o sea agua,
y su cuerpo marcó el carimbo y abrió el látigo su espalda,
allí la tierra hiede a sangre y el agua está ensangrentada.
Donde el blanco pobre ha sufrido los horrores de la peonada,
bajo el machete del mayoral y la libreta de jornada
y el abuso del señorito, allí sea tierra o allí sea agua,
allí la tierra está maldita y corre el agua envenenada.

Gloria a esas manos aborígenes porque trabajaban.
Gloria a esas manos negras porque trabajaban.
Gloria a esas manos blancas porque trabajaban.
De entre esas manos indias, negras, blancas,
de entre esas manos nos salió la patria.
Gloria a las manos que la mina excavaran.
Gloria a las manos que el ganado cuidaran.
Gloria a las manos que el tabaco, que la caña y el café sembraran.
Gloria a las manos que los pastos talaran.
Gloria a las manos que los bosques clarearan.
Gloria a las manos que los ríos y los caños y los mares bogaran.
Gloria a las manos que los caminos trabajaran.
Gloria a las manos que las casas levantaran.
Gloria a las manos que las ruedas giraran.
Gloria a las manos que las carreteras y los coches llevaran.
Gloria a las manos que las mulas y caballos ensillaran y desensillaran.
Gloria a las manos que los hatos de cabras pastaran.
Gloria a las manos que cuidaron de las piaras.
Gloria a las manos que las gallinas, los pavos y los patos criaran.
Gloria a todas las manos de todos los hombres y mujeres que trabajaron.
Porque ellas la patria amasaran.
Y gloria a las manos, a todas las manos que hoy trabajan
porque ellas constuyen y saldrá de ellas la nueva patria liberada.
¡La patria de todas las manos que trabajan!
Para ellas y para su patria, ¡Alabanza!, ¡Alabanza!

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                            Escríbame a:
                                              bohiqueseditor@yahoo.com

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